El artículo que vas a leer tiene el MIEDO como protagonista y rebatir el pensamiento “vivir con miedo no es vida”.
Empezaremos como es habitual con la definición de la OMS:
“Es una emoción natural que se caracteriza por experimentar una sensación desagradable e intensa ante la percepción de un peligro real o imaginario.”
Y la definición según la Psicología:
“El miedo es un sentimiento de desconfianza que impulsa a creer que va a suceder algo malo, se trata de la angustia ante un peligro real o imaginario.”
Como podéis ver, las dos son distintas, pero solo en su valor práctico. Ahora lo entenderás.
Pues la respuesta es un NO rotundo según la OMS y os aclaro por qué.
El miedo es un mecanismo que se genera en la parte más antigua del cerebro, en la amígdala. Ella está escondida y protegida en el centro del cerebro, como la yema en el huevo.
Así que nos vamos a ir a cuando esa amígdala era la conductora de nuestro cerebro, a cuando vivíamos por instintos como el comer, cazar, …, sobrevivir.
Utilizaré un ejemplo sencillo, y muy utilizado por los psicólogos especialistas en ansiedad.
Tú vas por la selva y de repente te encuentras con un león que no has visto venir. Tu amígdala envía mil órdenes de miedo para poder huir, a los músculos más energía para que puedan correr más rápido. ¿Qué harás?
¡¡¡Correr piernas para qué os quiero!!! Y de esa forma salvar tu vida. Esta reacción es la famosa ANSIEDAD.
¿Querrías vivir sin miedo en esa situación? Claro que no. El miedo es nuestra alarma y la que nos hace estar en guardia para las amenazas del día a día.
Entonces… ¿Cuándo el miedo se convierte en nuestro enemigo?
Aquí es donde la definición de la Psicología toma relevancia, ya que incluyen la parte más negativa de nuestra realidad. Éstas son:
Estas son dos situaciones principalmente en la que sí nos sentimos identificados, ya verás:
A este estado prolongado se le conoce como ESTRÉS.
Entonces… ¿El miedo cómo compañero de vida?
Ya habéis visto que esta pregunta tiene una respuesta con matices, así que la resumo.
El miedo fue creado para ser la alarma del peligro y preparar en tiempo récord al cuerpo para reaccionar.
En el presente, en nuestras culturas y día a día, el león (externo) no existe y se ha transformado en un miedo a medias entre instintivo y racional (interno). Con pensamientos anticipatorios (no de respuesta) a situaciones que no controlamos, como pueden ser situaciones de perder el trabajo, los hijos cuando salen solos, no voy a llegar a final de mes, o incluso a que nos estén mintiendo, en conclusión, cosas/pensamientos, que residen en nosotros.
Debemos reaccionar en su justa medida. No podemos vivir sin miedo, pero un exceso de él nos destruye.
Por lo tanto, tú objetivo y el de todo el mundo tiene que ser introducir mecanismos físicos y mentales para combatir el PÁNICO y el ESTRÉS.
Mecanismos físicos que ya sabéis, caminar, ir al gimnasio, … todo lo que ya sabemos, combatir diariamente el sedentarismo y el “cansancio físico” que la mente los traslada al cuerpo.
Mecanismos psicológicos los más complicados a la práctica, porque estos pensamientos no se modifican rápidamente y se basan en creencias que son los pilares de nuestra personalidad. Aquí funciona el combatir pensamientos automáticos los cuales surgen rápido y no sabes de dónde vienen pero que sobre todo te los crees profundamente.
Un pensamiento muy claro es el “I si…”, al que hay que combatir con el contrario, por ejemplo:
¿Si pierdo el trabajo? _________________ ¿I si no lo pierdes?
¿I si suspendo…? ____________________ ¿I si no lo suspendes?
En resumen:
¿I si no? ____________________ ¿I si sí?
El primer I si… siempre está empapado de Miedo, por lo que la reacción de alerta se activa. Evidentemente es suceso no ha ocurrido por lo que la amenaza no está presente, así que reaccionamos en un supuesto de algo que ni siquiera sabemos si ocurrirá o no. Esto será producto de la ansiedad o incluso del Estrés si el posible suceso está lejos.
Cambiar estos pensamientos es muy difícil, ya que como he mencionado antes, son pensamientos que nos creemos con mucha fuerza. En el caso en que puedas combatirlo, repitiendo el contrario, bajarás el nivel de activación y podrás dormir, comer y conectado con tu entorno, favorablemente. Pero si este pensamiento te sigue golpeando en diferentes momentos del día, tu sobre activación irá acumulando y se iniciarán síntomas como dolor de cabeza, barriga, …
En el caso de que estos pensamientos cargados de Miedo se sostengan, no lo justifiques diciendo que tienes un motivo, porque quien habla es tu ansiedad y no tu razón, algo que no ha sucedido y que queda tiempo para que la situación se dé, no puede darte estos niveles de activación.
Sí vale un miedo que te active y te haga realizar conductas, actuar, pero no el que se mete en tu mente cuando no puedes hacer nada, inactivo.
En estos casos el Psicólogo o psicóloga deberá ser el que te ayude con los I si
contrarios y combata esas creencias hasta que puedas creer en otros pensamientos igual de reales y posibles.
Y finalizo éste artículo contestando de forma directa a las dos preguntas con las que iniciamos.
