Altas capacidades, divergencia y tipos

Altas capacidades, divergencia y tipos

Las características de un niño o niña con altas capacidades y su relación con la neurodivergencia

En este artículo, explicaremos qué significa tener altas capacidades, cómo se relaciona con la neurodivergencia y ejemplos de cómo un niño o niña con estas características puede experimentar la vida diaria.

Las altas capacidades intelectuales son un tema que genera bastante interés y a menudo confusión en la sociedad. Si bien comúnmente se asocian con el concepto de “genio” o “niño prodigio”, las altas capacidades son una característica que puede manifestarse de muchas maneras, tanto cognitivas como emocionales, y afectan el desarrollo del niño de formas únicas.

¿Qué son las altas capacidades?

El término «altas capacidades» hace referencia a niños o niñas que poseen habilidades cognitivas significativamente superiores al promedio en diversas áreas, tales como la memoria, el razonamiento abstracto, la creatividad, la resolución de problemas, o incluso el aprendizaje de lenguas extranjeras. Este fenómeno no se limita al famoso cociente intelectual (CI), sino que abarca otras áreas más complejas como la música, el arte o la percepción espacial, y sobre todo e inpresindible, la creatividad como capacidad de crear.

Un niño con altas capacidades no siempre se caracterizará por un CI extremadamente alto. Algunos niños pueden demostrar habilidades excepcionales en áreas específicas, mientras que otros pueden tener una inteligencia en diferentes áreas elevadas. Por lo que la nueva manera de evaluar las capacidades será por áreas y no en una sola prueba.
Los niños con altas capacidades no tienen porqué tener altas notas académicas, de hecho es muy probable que esto no pase en las áreas donde presentan aburrimiento o desinterés. En casos donde las capacidades se dan en grado de superdotación, el fracaso escolar es muy frecuente.

Neurodivergencia y altas capacidades

La neurodivergencia es un término utilizado para describir condiciones en las que el cerebro funciona de manera diferente al estándar neurotípico, es decir, al funcionamiento cerebral de la mayoría de las personas. Esto incluye, entre otros, el autismo, el TDAH, la dislexia y las altas capacidades. Es importante señalar que ser neurodivergente no significa necesariamente tener un trastorno, sino que implica una variabilidad en el modo en que el cerebro procesa la información. Se suele definir como un pensamiento en paralelo con información de diferentes áreas a la vez.

Aunque las altas capacidades no son un trastorno en sí mismas, se consideran una forma de neurodivergencia debido a que el cerebro de estos niños o niñas procesa la información de manera diferente a la de la mayoría. Esto puede generar desafíos a nivel emocional, social y académico, incluso cuando el niño tiene una inteligencia superior.

La relación entre altas capacidades y neurodivergencia puede ser compleja. Por ejemplo, un niño con altas capacidades podría enfrentar dificultades para encajar en entornos educativos convencionales, donde los métodos de enseñanza y la velocidad del aprendizaje están diseñados para un grupo mayoritario. Además, la alta sensibilidad emocional, a menudo observada en estos niños, puede estar relacionada con una mayor propensión a experimentar ansiedad o frustración, sobre todo cuando no se les brinda un espacio para desarrollar sus habilidades de manera adecuada.

Características comunes de un niño con altas capacidades

1. Aprendizaje rápido y avanzado

Uno de los signos más evidentes de las altas capacidades es la capacidad para aprender rápidamente. Los niños con altas capacidades suelen comprender conceptos complejos con facilidad y pueden dominar habilidades nuevas mucho más rápido que sus compañeros. Por ejemplo, un niño que comienza a leer a una edad temprana o que domina habilidades matemáticas avanzadas sin haber recibido instrucción formal en ellas.

2. Pensamiento abstracto

Estos niños a menudo son capaces de pensar de manera abstracta mucho antes que sus compañeros. Pueden entender ideas complejas y teóricas y disfrutar de discusiones profundas sobre temas filosóficos, científicos o artísticos. Este tipo de pensamiento les permite, por ejemplo, resolver problemas de forma innovadora o pensar en soluciones alternativas a situaciones cotidianas.

3. Alta curiosidad

Los niños con altas capacidades tienden a ser muy curiosos, a menudo haciendo preguntas profundas y desafiantes sobre el mundo que los rodea. Pueden interesarse por temas muy complejos o poco comunes para su edad, como la física cuántica, las estrellas o incluso la historia antigua, lo que a veces genera la percepción de que están fuera de lugar en su entorno.

4. Sensibilidad emocional

Una característica importante en muchos niños con altas capacidades es su sensibilidad emocional. Pueden sentir las emociones de una forma muy intensa y tener una mayor empatía por los demás. Esta sensibilidad, aunque positiva en muchos aspectos, también puede hacer que estos niños se sientan sobrecargados emocionalmente, especialmente si no entienden por qué otras personas no perciben las situaciones de la misma forma.

5. Perfeccionismo

El perfeccionismo es común entre los niños con altas capacidades. Se exigen a sí mismos un alto rendimiento, lo que puede generar frustración si no cumplen con sus propios estándares. Este perfeccionismo también puede llevarles a evitar la frustración al enfrentarse a tareas difíciles o cuando no tienen el control sobre la situación, abandonando antes de empezar.

6. Desajuste social

Dado que su capacidad intelectual puede ser mucho mayor que la de sus compañeros, los niños con altas capacidades a menudo enfrentan dificultades para interactuar socialmente. Pueden sentir que no tienen mucho en común con sus compañeros y preferir la compañía de adultos o niños mayores que comparten sus intereses o habilidades. Este desajuste social también puede generar sentimientos de soledad o incomprensión.

Ejemplos de la vida diaria de un niño con altas capacidades

1. En la escuela

Un niño con altas capacidades puede mostrar un rendimiento académico excepcional, pero también podría enfrentarse a la frustración de tener que esperar por sus compañeros para poder avanzar. La rapidez con la que aprende puede hacer que se sienta aburrido o desconectado de las actividades que se realizan en el aula. En algunos casos, los profesores pueden no saber cómo desafiarlo adecuadamente, lo que puede llevar al niño a sentirse desmotivado, la la bajada de notas extrepitosamente y llegar al fracaso escolar.

Por ejemplo, un niño con altas capacidades podría terminar una tarea de matemáticas en pocos minutos y luego quedarse sin actividades adicionales que hacer. A veces, esto lleva a la búsqueda de distracciones o incluso a conductas desafiantes. El reto para el sistema educativo radica en proporcionar desafíos adecuados sin hacer que el niño se sienta excluido o marginado, y que le castigan con más trabajo porque ha acabado antes.

Hay que tener en cuenta que tienen una sensibilidad especial para la justicia.

2. En la casa

En casa, un niño con altas capacidades podría involucrarse en actividades que desafíen su mente, cómo resolver rompecabezas complejos, leer libros avanzados o practicar música. En algunos casos, los padres de estos niños pueden sentir la presión de proporcionarles una educación adicional o actividades extraescolares que estimulen su intelecto.

Sin embargo, también pueden enfrentar dificultades emocionales en el hogar, como el estrés relacionado con el perfeccionismo o la frustración por no ser comprendido en su profundidad emocional. Los padres deberán encontrar un equilibrio entre fomentar su desarrollo intelectual y abordar sus necesidades emocionales.

3. En las interacciones sociales

En las interacciones sociales, un niño con altas capacidades puede sentirse desconectado de sus compañeros. Sus intereses pueden no coincidir con los de los demás niños de su edad, lo que genera un desajuste en sus relaciones. Podría tener dificultades para compartir sus ideas o para ser entendido, y a menudo no recibe el apoyo emocional necesario.

Por ejemplo, un niño con un talento excepcional para la música puede sentirse excluido cuando otros niños no comparten su entusiasmo por la práctica musical o no entienden sus habilidades. Esto puede generar frustración, especialmente si la familia y el entorno escolar no ofrecen un espacio donde el niño pueda desarrollarse en un ambiente adecuado.

Conclusión

Los niños con altas capacidades son una manifestación única de la neurodivergencia, y sus características no deben ser vistas únicamente como un conjunto de habilidades excepcionales, sino como una variabilidad en su manera de procesar la información y en su desarrollo emocional y social. Es fundamental que tanto los padres como los educadores reconozcan las necesidades específicas de estos niños, proporcionando un entorno de apoyo que permita maximizar su potencial sin olvidar sus aspectos emocionales y sociales. Solo así podrán alcanzar un desarrollo integral, siendo capaces de expresar y disfrutar plenamente de sus capacidades sin sentirse marginados o incomprendidos.

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